martes, 12 de junio de 2012

Nota mental I

Andar en rolllers en la ciclovía, en bajada y con viento a favor... no es buena idea.

sábado, 17 de marzo de 2012

Catarsis

Empecé a escribir una catarsis larguísima y me di cuenta que nadie merecía tener que leer semejante boludez. Así que para descargarme de forma eficiente pero amena para usted, estimado lector, digo: yo no puedo creer cómo una puede seguir gustando de un pibe sabiendo y confirmando día a día que es un pelotudo.
Decimos que son todos iguales, pero porque nos quedamos siempre dando vueltas con el mismo.. ¡No aprendemos más!

PD.: de cualquier manera, este texto me parece inútil e inservible. Pero saber que está a la disposición de alguien en el ciber espacio es, de algún modo extraño, terapéutico.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un poco de respeto..

Facebook (y cualquier otra red social del estilo) tendría que permitir denunciar estados y comentarios con errores de ortografía. Sinceramente, no paso diez minutos leyendo boludeces que ya me arden las córneas de tanta barbarie junta. ÁGRAFOS.

jueves, 19 de enero de 2012

Placeres de la vida I

Vas caminando apurada, al súper, por ejemplo. Ves un vestido en la vidriera. Es lindo. Lo mirás bien; es hermoso. Te acercás y entornás los ojos para ver el precio, seguro es carísimo, seguuuro, te parece razonable. Entrás.
Vendedora:- Hola, ¿te puedo ayudar en algo?
Vos:- Sí. Quiero ese vestido.
Vendedora:- Síii, te lo muestro.. (se acerca al maniquí para sacarlo) es el único, y viene en talle único. ¿Te lo querés probar?
Vos:- seguro no me vaaaaaa, seguuuro, sí, dale, gracias.
Te dirigís al probador, sin mucha confianza. Lo mirás en tus manos, qué lindo que sos pero no me vas a entrar, te lo ponés, te empezás a cerrar los botones y..
¡¡¡¡TE VA BÁRBARO!!!!
Y no sólo que te entra, sino que te queda bien, genial, espectacular,
Salís del probador, vas a la caja, te lo comprás sin pensarlo dos veces y salís con tu vestido fantástico dentro de una bolsa de cartón.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Ritos

Al principio te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca… Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres ya empezaré a ser feliz. A medida que avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me angustiaré y me sentiré inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Tiene que haber ritos.

El principito.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Y bueno,

Hoy me desperté con el recuerdo de esa vez que estábamos acostados en el sillón, mirando alguna de esas series que quedan en la tele sin que nadie las mire; y mientras me acariciabas el pelo te dije que no te quería volver a perder. Me sonreíste diciéndome que no te ibas a ir a ningún lado, que ibas a estar conmigo, y que no te iba a perder más.
Te sonreí y nos reímos, porque si te perdí esa vez, fue porque así lo quise.
Y esta vez, vos quisiste que te pierda.
Y bueno, supongo que estamos a mano.

lunes, 31 de octubre de 2011

Acostumbramiento

Cada vez me sorprendo más de la capacidad de acostumbramiento que tenemos.
Uno se acostumbra a una persona de una manera en principio sutil, lenta, que se vuelve imperceptible, inconsciente, invisible. Uno se adapta o memoriza sin querer esas pequeñas rutinas que realiza; esos gustos extraños que tiene se nos vuelven normales, esas sonrisas y miradas se nos vuelven predecibles, y sabemos cómo provocarlas.
A veces ese acostumbramiento lleva al hastío, al aburrimiento, a la falta de sorpresas, a la rutina que tanto miedo da y que poco de bueno tiene. Hoy no hablo de eso.
Hablo de acostumbrarse a una persona tanto, que se vuelve parte de uno, o uno se vuelve parte de ella, es indefinible; acostumbrarse hasta que son uno, o dos en uno, o uno en dos, otra vez es indefinible; acostumbrarse hasta que te das cuenta que de verdad, de verdad, dudás si vas a poder seguir igual de bien si esa parte se va con algo tuyo. O si te sacan una parte de vos. Es indefinible, también.
Supongo que estoy en ese proceso de "seguir". Me falta esa parte que te llevaste de mí, y acá hay algo que me falta de vos, que no sé bien qué es, o es todo. Mientras, vos seguiste tanto, tanto, que te veo bien, feliz, contento, completo. Me pregunto a veces si a vos también te faltan cosas, si extrañás mis rutinas, si será que hay algo que sabés que no está y no sabés bien qué es.
Yo sí.